Almagro le devuelve peso político a la ineficiente OEA

En apenas ocho meses de gestión como secretario general, Luis Almagro ha devuelto a la Organización de Estados Americanos (OEA) el peso político y la capacidad de gestión que había perdido en años recientes.

Su actuación ante las recientes elecciones legislativas de Venezuela generó favorables expectativas para lo que resta de su gestión de cinco años, y enterró especulaciones por provenir de un país de la Alianza Bolivariana ALBA, promovida por Venezuela y Cuba.

Santiago Cantón, director ejecutivo de la agrupación Robert F. Kennedy Human Rights, y quien conoció a Almagro como canciller de Uruguay bajo la presidencia de José Mujica, calificó de equivocadas esas lecturas.

Recordó que a pesar de ser parte de este bloque, Uruguay siempre tuvo independencia, y si bien el ascenso de Almagro como secretario general de la OEA se debió en parte al apoyo del ALBA, etiquetarlo por ello demostró un desconocimiento de su perfil político.

“Él siempre tuvo una buena posición en materia de derechos humanos, y por ello no me sorprendió cuando se enfrentó a un país en donde claramente había abusos en materia de derechos humanos”, dijo al aludir la confrontación con el gobierno de Venezuela.

Cuando Almagro condenó en noviembre pasado el asesinato del opositor venezolano Luis Manuel Díaz, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, respondió con un ofensivo discurso en que lo calificó de basura, y atribuyó la muerte a “sicarios de la derecha”.

“No es ser basura, señor presidente Nicolás Maduro, condenar el asesinato de un político y hacer un llamado a detener ya la violencia en curso en el país”, reviró el uruguayo en una carta al mandatario.

El malestar venezolano afloró tras una primera carta de Almagro a Maduro donde denunció las acciones oficiales para coartar los derechos y el accionar de los partidos de oposición, de cara a esos comicios, y cuestionó la transparencia y equidad del proceso.

Para Eric Olson, director adjunto del programa para Latinoamérica del Centro de Estudios Escolares Woodrow Wilson, la actuación de Almagro frente a Venezuela resultó sorpresiva, pues recordó que las expectativas iniciales sobre su gestión “eran bastante bajas”.

“Yo creo que lo de Venezuela efectivamente sorprendió mucho, claro, algunos lo criticaron, como el mismo presidente Mujica. Tomó una postura clara y muy visible y no intentó simplemente manejar los asuntos sin causar mayor preocupación, y yo creo que eso es bueno”, dijo.

Joy Olson, directora ejecutiva de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), citó otros ejemplos menos visibles sobre la gestión de Almagro, como su mediación en el conflicto en la frontera entre Venezuela y Colombia, en la integración de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih).

“Lo que Almagro está haciendo es tomar asuntos serios, intentando establecerse”, dijo,

Para Cantón, Almagro ha demostrado el fracaso de la administración anterior, cuyo secretario general, José Miguel Insulza, argumentó que su oficina no podía hacer mucho o nada sin el apoyo de los miembros.

Recordó como en el caso de Venezuela, Almagro sostuvo encuentros con la oposición venezolana, se reunió con la esposa del líder opositor Leopoldo López, emitió declaraciones y transmitió su postura al gobierno de Maduro.

“En los hechos, Almagro demostró que es posible que la Secretaría General de la OEA, independientemente de las posiciones de los Estados, hacer medidas para marcar una posición crítica con respecto a ciertas cosas que pueden estar pasando en los países de la región”.

Para Cantón, exsecretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con estas acciones Almagro ha demostrado igualmente que se le puede dar una nueva vida a la OEA.

Notimex

4 de Enero 2015