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Condenan a muerte al autor de tiroteo en Iglesia Charleston

El supremacista blanco Dylann Roof fue condenado a muerte este martes por la masacre en 2015 de nueve feligreses en una iglesia de la comunidad afroamericana en Charleston, en el sureste de Estados Unidos.

El joven blanco, de 22 años, escuchó la sentencia del tribunal federal de Charleston, en Carolina del Sur, con las manos tomadas sobre su regazo y sin mostrar ninguna expresión, más allá de una semisonrisa.

El jurado tomó su decisión después de deliberar unas tres horas.

El mes pasado Roof fue declarado culpable de los 33 cargos federales en su contra. Durante la fase de sentencia él fungió como su abogado y les dijo a los miembros del jurado que no padece ninguna enfermedad mental. Sin embargo, no mostró ningún arrepentimiento por lo que hizo ni solicitó clemencia para conservar su vida.

Roof les dijo a los agentes del FBI que con sus actos quería que el país adoptara de nuevo la segregación racial o tal vez que fueran la chispa que desatara una guerra de razas.

El supremacista blanco había dicho horas antes en el cierre del juicio que podría condenarlo a muerte: "Tuve que hacerlo y todavía siento que debía hacerlo".

"Nadie me hizo hacerlo", dijo Dylann Roof, hablando en su propia defensa en un tribunal federal en Charleston, Carolina del Sur. "Sentía que tenía que hacerlo y todavía siento que debía hacerlo", explicó al jurado.

El 17 de junio de 2015, Roof se unió a un grupo de estudio de la biblia en la iglesia metodista episcopal africana Madre Emanuel, un símbolo de la lucha contra la esclavitud en esta ciudad, y minutos después emprendió una masacre en la que murieron nueve personas afroamericanas.

En su propio alegato de cierre, el abogado de la fiscalía Jay Richardson recordó al tribunal que Roof "ejecutó cruelmente" a "personas a las que describió en sus escritos como meros animales salvajes".

"Sentencien a este acusado a la muerte, por matar a Clementa Pinckney", dijo, refiriéndose al pastor de la iglesia. Luego repitió la frase nombrando a las otras ocho víctimas.

El fiscal recordó que Roof no llegó al grupo de estudio de la biblia a aprender. En cambio, los feligreses se dieron cuenta rápidamente, "a través de los ruidos de bala, que el acusado llegó con un corazón lleno de odio y una Glock .45".

Jennifer Pinckney, la esposa del pastor, se escondió con su hija de seis años en un cuarto aledaño. Otra sobreviviente, Felicia Sanders, protegió a su nieta de 11 años con su propio cuerpo y tuvo que presenciar el momento en que Roof mató a su hijo, Tywanza Sanders, de un tiro.

En su defensa, Roof dijo que el odio que sienten hacia él los familiares de las víctimas, el público en general y el fiscal es similar a los sentimientos que él tenía hacia los feligreses. Y añadió, en un discurso no del todo coherente, que la suya fue una compulsión natural.

"Creo que podemos decir que nadie en su sano juicio quiere ir a una iglesia a matar gente", dijo Roof. "Lo que digo es que nadie que odie algo tiene una buena razón para hacerlo".

"Nadie, incluyendo la fiscalía, que piense que estoy lleno de odio tiene la menor idea de lo que es el odio realmente. No saben nada del odio".

Luego buscó -ambiguamente- la compasión del jurado para obtener la cadena perpetua en lugar de la pena de muerte.

"Tengo el derecho de pedirles cadena perpetua, pero no sé de qué serviría eso de todos modos. Solo uno de ustedes tiene que estar en desacuerdo con los demás jurados".

En diciembre, la corte vio el video de la confesión que hizo Roof tras su arresto, al día siguiente del ataque. En ella, el joven justificaba sus acciones como una represalia por los supuestos crímenes cometidos por los afroamericanos contra los blancos.

"Alguien tenía que hacerlo porque, sabes, los negros están matando a los blancos todo el tiempo en la calle y están violando a las mujeres blancas", decía Roof, calmado, al oficial del FBI que lo interrogaba.

Refiriéndose a este video y a otras pruebas de su intenso racismo mostradas durante el juicio, el fiscal Richardson dijo a los miembros del jurado que Roof "pasó años alimentando este profundo odio. Este odio que cada uno de nosotros quisiera pensar que no es posible que exista en nadie".

Agencias

10 de Enero 2016