El horrible abuso sexual y físico a los Orangutanes en Tailandia

Hace un año ví por primera vez la imagen de Pony, su mirada de tristeza me robó la paz y me hizo prometer que contaría su historía; eso hice en varias publicaciones.

En mi soñadora mente, pensé que la idea de una orangutan secuestrada de su madre para ser prostituida en un burdel en Tailandia, sería un caso aislado sin embargo, gracias a la denuncias constantes de Karmele Llano, una veterinaria que ha trabajado en la zona, el tráfico de orangutanes hembras para la prostitución se ha convertido en toda una atracción.

De hecho la prostitución de orangutanes se ha convertido en una práctica común en países asiáticos. Estos animales por lo general son hallados completamente depilados, perfumados, maquillados y encadenados a luna cama con signos de haber sufrido abusos sexuales por parte de seres humanos.

Según las investigaciones realizadas, los clientes más comunes de esta atrocidad son trabajadores de empresas madereras y de plantaciones de aceite de palma.

Lo peor del caso, es que el abuso a estos animales no termina aquí. No sólo las hembras de esta especie son sometidas a tan crueles prácticas, los machos han sido utilizados desde hace siglos para combates de box.

Para entrenar a estos orangutanes se pueden incluir métodos como palizas, privación de alimentos, armas eléctricas y hasta drogas.

La liberación de Pony.

La liberación de Pony fue muy complicada, Karmele narra que se produjo una revuelta llegando a ser amenazados con machetes y cuchillos y que tuvieron que recurrir a la policía del estado que envió treinta efectivos para posibilitar la liberación del orangután.

Pony fue trasladada al centro de rehabilitación de Nyaru Menteng, donde se encuentran otros orangutanes que necesitan cuidados debido a que han sido utilizados como mascotas. En el centro a cargo de Borneo Orangutan Survival (BOS) viven alrededor de 400 primates, la mayoría muy jóvenes. La instalación cuenta con una granja, una escuela para los bebés y grandes jaulas donde los adultos recomienzan una existencia normal. Allí estuvo Pony que finalmente en 2012 fue trasladada a la Isla fluvial de Bangamat donde convive con otros seis orangutanes. Bangamat es una de las tres islas dedicadas a la rehabilitación de grandes simios que esperan una futura liberación en una zona protegida, en la que actualmente viven unos setenta orangutanes.

Peligro de extinción.

La exportación de orangutanes por parte de Tailandia al resto de Asia, en particular a China, para ser empleados como animales de compañía, la captura de hembras por parte de traficantes, que no dudan en asesinar a sus madres, con el fin de convertirlas en esclavas sexuales en prostíbulos y la destrucción de su hábitat natural por parte de la industria del aceite de palma, están abocando a esta especie a la extinción.

Según la Orangutan Conservancy Norteamericana, los orangutanes sólo viven en Asia, Sumatra y Borneo. Se estima que quedan unos 20.000 ejemplares vivos, lo que significa que si esta situación se sostiene en el tiempo se extinguirán en un periodo de diez años.

Conclusión.

Este caso constituye una flagrante vulneración de los derechos de un gran simio. Por una parte, Pony y otras orangutanes hembra están siendo arrancadas de su hábitat natural y privadas de su libertad, a lo que hay que sumarle la explotación sexual por parte de propietarios de burdeles sin escrúpulos y de aquellos que son capaces de practicar sexo con un animal que vive en una situación límite. Todos ellos son responsables de este atentado contra la naturaleza y los derechos de esta especie.

Hay que tener en cuenta que esta práctica constituye una de las causas del grave peligro de extinción en el que se encuentra esta especie. De modo, que no sólo es inaceptable desde el punto de vista moral, sino que está abocando a la desaparición de un miembro de la familia hominidae.

PGS/GAP España recuerda que los orangutanes no son objetos, sino personas no humanas poseedoras de derechos y denuncia públicamente estos hechos para que el caso de Pony y el de cualquier otro orangután que se encuentre en su misma situación se resuelva de manera inmediata, se proceda a la puesta en libertad de los ejemplares explotados y sean tratados para su recuperación.
No podemos ni queremos consentir el sometimiento de esta especie a semejantes vejaciones y seguiremos estando atentos ante este y otros posibles casos de maltrato, esclavitud y explotación sexual.

Con informacion de Proyecto Gran Simio y Onda Verde

15 de Diciembre 2015