Opinión: ​"Salario mínimo"

"Salario mínimo" por Jose M. Izquierdo, Analista para Antena305.com

La imperiosa necesidad, que el salario mínimo de los trabajadores en los EEUU al menos por el momento, sea de $15.00 la hora, entro a la agenda de los debates presidenciales republicanos y amenaza con ser en lo adelante, uno de los temas más fuertes a debatir. Sin embargo, tengo la sospecha que puede tratarse solo de un ardid estratégico de los precandidatos presidenciales, para impactar la opinión pública y a los trabajadores de esta nación, buscando sus votos.

La lucha por las mejoras salariales en los EEUU se ha tornado activa, se empiezan a denunciar con fuerza las prácticas de explotación y avaricia ilimitada de las grandes corporaciones por maximizar sus ganancias. La situación económica del obrero común llega a extremos y el problema tiene que abordarse con seriedad y pragmatismo, si se quiere realmente llegar a una solución razonable y justa.

Cuando los estadounidenses piensan en pobreza, en realidad están pensando en desempleo. Siempre se ha pensado que las causas de la pobreza están directamente vinculadas a la falta de empleo, pero la mayoría de las personas pobres en los EEUU, como en otras partes del mundo, son precisamente los trabajadores, por ser considerados una mercancía y obligados a vender su fuerza de trabajo por salarios de miseria.

A pesar de la industrialización y automatización de la producción gracias a los adelantos de la ciencia y la técnica, el salario sigue siendo uno de los factores esenciales a la hora de gravar el precio de un producto, una mercancía o un servicio y bajo esta premisa, los empleadores amenazan constantemente a los obreros, diciéndoles que si se les aumenta el salario, aumentará también el precio de los alimentos, la renta, los seguros y todos los bienes y servicios que conforman su canasta familiar. Pero en la práctica, los bienes y servicios aumentan su precio constantemente sin límites ni regulaciones, mientras que el salario de los trabajadores no aumenta de manera proporcional, al aumento del costo de la vida.

Para algunos politólogos, especialistas y activistas que defienden a los inmigrantes ilegales, es necesaria la fuerza laboral de obreros ilegales para realizar labores pesadas y en especial los trabajos agrícolas y argumentan, que nadie quiere realizar esa labor. Pero el ángulo desde el cual se analiza este problema no es el correcto. El problema de fondo radica, que a los trabajadores agrícolas indocumentados se les paga salarios de miseria, de $3 o $4 la hora, y a los trabajadores legales, hay que pagarles al menos el salario mínimo establecido, más beneficios. Si para recolectar tomates por ejemplo, se paga un salario mínimo justo de $15.00 la hora, habrían suficientes brazos dispuestos a realizar esta labor. Tampoco hay justificación económica alguna, que justifique que los productos agrícolas en los supermercados, tengan necesariamente que aumentar sus precios, si a los obreros agrícolas se les paga salarios justos.

Los más populares supermercados de esta nación, ofertan la libra de tomates alrededor de $3.00 la libra y en algunos casos aun a precios más altos, eso es similar en todos los productos agrícolas que consumimos y señores, con los precios que nos obligan pagar en los supermercados por los productos del agro, hay dinero suficiente para pagarle a los obreros agrícolas salarios justos de al menos $15.00 la hora, sin necesidad de aumentar el precio del producto y sin afectar significativamente las ganancias corporativas.

En la era de los monopolios tenemos pocos vendedores y empleadores, y muchos compradores y personas buscando trabajo, que hacen imposible que funcione la ley de oferta y demanda. En nuestro entorno social, unos pocos monopolios controlan todas nuestras necesidades básicas de alimentos, salud, seguros, el mundo del entretenimiento, las comunicaciones el mercado laboral, Etc., lo que hace disfuncional la ley de oferta y demanda. Nuestra economía está funcionando con “Palancas”, sobornos y presiones políticas, acciones que legalizamos llamándola “Cabildeo” y la consecuencia de esta política sucia, genera desempleos reales y virtuales, escondidos detrás de los subsidios del gobierno, campañas políticas financiadas por intereses ajenos al bienestar de la sociedad, y pobreza permanente de la clase trabajadora.

El salario mínimo de $15 la hora es un beneficio para muchos trabajadores pobres, pero el aumento del salario mínimo por sí solo, sin complementar la medida con otras necesarias regulaciones, no será nunca un alivio duradero para el trabajador. Se requieren leyes, que regulen, limiten y aíslen a los funcionarios en las altas esferas del gobierno, de la influencia de los grandes monopolios que dominan la economía y mantienen secuestrado el mercado de bienes y servicios, el mercado laboral y los servicios básicosque necesita la población.

En cada oportunidad que tengo repito; Si existen leyes que obligan al ciudadano común a comprar un seguro para su auto, su casa y su salud, también se tienen que crear leyes que obliguen a esos monopolios, a mercadear sus productos y servicios a precios razonables y justos, que estén dentro de las posibilidades económicas de sus afiliados. Si el estado subsidia a grandes empresas, esas empresas tienen que corresponder a esos subsidios de forma equitativa. Si el estado permite la unión y el crecimiento descontrolado de las grandes empresas para transformarse en poderosos monstruos de la economía, que imponen precios de garrote y salarios de miseria, tiene también que crear leyes que los regulen y hasta ahora, esos problemas no tienen voz en el congreso de nuestra nación.

Jose M. izquierdo

Analista para Antena305.com

Sur Florida

E-Mail.josemizquierdo@hotmail.com