Planean privatizar el sistema de control de trafico aéreo en EEUU

El sistema de tráfico aéreo que maneja los aproximadamente 7.000 vuelos en los cielos de Estados Unidos en cualquier momento es el más complejo, uno de los más seguros del mundo y rara vez concita la atención de los millones de viajeros.

El representante republicano que preside una comisión de la Cámara de Representantes lanzó esta semana una iniciativa para quitar al gobierno el control de ese sistema y transferirlo a una corporación sin fines de lucro dirigida por las aerolíneas, los aeropuertos, los sindicatos, operadores comerciales de aviación y pilotos privados, entre otros. La idea ha causado revuelo y ya hay legisladores y cabilderos que gestionan a favor o en contra de la iniciativa.

Bud Shuster, presidente de la Comisión de Transporte de la cámara baja, dijo hace algunos meses cuando lanzó la idea que Estados Unidos está atrasado con respecto a otras naciones en la transición de un sistema basado en radar a otro satelital.

Agregó que está en duda si el sistema actual es capaz de hacer frente a la demanda actual y aun de crecer y sostuvo que las demoras cuestan a los pasajeros y la economía 30.000 millones de dólares anuales.

La Administración Federal de Aviación, que opera el sistema actual, ha estado trabajando en el programa de modernización "NextGen" durante más de una década y afirma que ha logrado progresos, pero las aerolíneas dicen que no han visto beneficios significativos pese a los miles de millones de dólares invertidos en modernización.

El departamento del inspector general ha dicho que los costos de dicho sistema se han duplicado en dos décadas a la vez que ha declinado la productividad y que las mejoras ordenadas por el Congreso fueron inefectivas. Algunos de los sistemas de tráfico aéreo más activos de la nación no tienen controladores suficientes, mientras que otros tienen demasiados.

Según el plan de Shuster, el sistema seguiría siendo financiado con impuestos a los pasajes, el combustible de aviación y otras cargas. La corporación privada que la dirija usaría el dinero para emitir bonos para contribuir a la financiación de la modernización a largo plazo, sin preocuparse de que el Congreso apruebe o no su presupuesto. La Administración Federal de Aviación seguiría aplicando las reglas de seguridad.

Las aerolíneas estadounidenses, con la notable excepción de Delta, apoyan la propuesta de Shuster. Promueven la idea desde hace por lo menos dos décadas, pero esta no ha prosperado en parte debido a la enérgica oposición del sindicato de controladores aéreos y sus aliados demócratas en el Congreso.


AP

2 de Febrero 2016