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Precios muy inflados, competencia y otras problemas hace que se desinfle entusiasmo de viajar a Cuba

Los norteamericanos no viajan a Cuba ahora que pueden hacerlo, entre otros factores por los problemas que encuentran los turistas con la inflación y los altos precios, cuestiones legales como las 12 categorías en que pueden viajar y la competencia con otros mercados turísticos, según apunta Bloomberg News.

"Va a tomar mucho, mucho tiempo, para que Cuba se convierta en un destino del Caribe tan popular como lo son algunos otros", afirma Andrew Levy, director financiero de United Continental Holdings Inc. a Bloomberg News en noviembre.

El nuevo interés en Cuba llevó a una rápida inflación de los precios (hasta un 400%) en hoteles, taxis y otros servicios para viajeros, antes de que comenzaran los vuelos comerciales de EEUU.

Los precios se han descontrolado: algunas habitaciones han llegado a costar 650 dólares la noche.

Incluso los costos de paseos y cenas clásicas en paladares populares, restaurantes privados administrados por familias, en algunos casos se han triplicado, según Insight Cuba, operador turístico en New Rochelle, Nueva York.

Los precios han comenzado a moderarse este año por primera vez desde 2014, dijo la compañía esta semana.

Otras dificultades que tienen los estadounidenses a la hora de viajar a Cuba es que tienen que traer mucho efectivo porque no pueden pagar con sus tarjetas de crédito de EEUU.

"No se puede pagar por una habitación con una tarjeta de crédito de EEUU, así que hay que traer el efectivo, alrededor de 2.500 a 3.000 en efectivo solo para pagar la habitación del hotel, más el dinero para pagar las restantes cosas", apunta Tom Popper, presidente de Insight Cuba.

Asimismo, los estadounidenses tienen que competir con canadienses e ingleses, que no enfrentan obstáculos burocráticos en la reserva de sus vacaciones.

El promedio del precio de los pasajes aéreos de ida y vuelta de los Estados Unidos a Cuba cayó de 399 dólares en septiembre de 2016 a 310 el mes pasado, según datos de Airlines Reporting Corp, comparado con un promedio de 486 dólares para Cancún, el principal destino del Caribe para los viajeros estadounidenses. Pero aunque el precio es menor, los estadounidenses no van a La Habana, señala Bloomberg.

Algunos están preocupados de que su viaje caiga en una zona oscura de la ley que permite viajar a la Isla solo bajo 12 categorías. Nadie quiere preocuparse por ese tipo de cosas mientras toma un cóctel adornado con una sombrillita, precisa Bloomberg.

Las aerolíneas también terminaron decepcionadas. American Airlines, Silver Airways y JetBlue Airways tuvieron que reducir sus vuelos diarios a la Isla o cambiar los aviones por otros más pequeños para "igualar una demanda menor a la esperada".

Sin una idea real sobre la demanda, las aerolíneas eran excesivamente ambiciosas cuando rechazaban las limitadas rutas permitidas por los reguladores estadounidenses.

La fiebre de viajar a la Isla "no se basaba en la demanda, sino en la especulación", puntualiza Karen Esposito, gerente general de Cuba Travel Network, que se especializa en tours a Cuba. Ahora hay que trabajar sobre la demanda real.

Sin embargo, el Gobierno de la Isla este fin de semana reveló que había crecido en un 125% el flujo de viajeros estadounidenses respecto a la cifra registrada el año anterior.

Según datos oficiales, 74.000 estadounidenses (de ellos 31.000 cubanoamericanos) habrían visitado el país solo en el mes de enero.

Diario de Cuba

19 de Febrero 2017