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El hallazgo de Fosfina en Venus revoluciona del mundo científico

El descubrimiento en las capas de nubes de Venus de un gas posiblemente indicador de vida, la fosfina, fue celebrado este lunes por Jim Bridenstine, jefe de la agencia espacial estadounidense, quien dijo querer ahora dar prioridad al estudio de este planeta, desatendido en favor de Marte.

“¿Vida en Venus? El descubrimiento de fosfina, un subproducto de la biología anaeróbica, es el evento más importante hasta hoy en la búsqueda de vida fuera de la Tierra”, tuiteó el administrador de la NASA, en respuesta a la publicación el lunes temprano de un estudio sobre el hallazgo en la revista Nature Astronomy.\

Es hora de priorizar Venus”, subrayó.


Venus, particularmente hostil porque tiene una temperatura promedio de 470 °C en la superficie, fue explorado ya en la década de 1960, pero rápidamente se consideró menos interesante científicamente que Marte y el exterior del Sistema Solar.

Varias sondas y robots exploradores se dirigen en este momento al planeta rojo, pero no hay en curso ninguna misión dedicada específicamente a Venus.

No obstante, algunos científicos llevan años abogando por regresar a Venus, el objeto más brillante de nuestro cielo después de la Luna, y se han propuesto varias nuevas misiones, algunas de las cuales están siendo consideradas por la NASA.

Un grupo de astrónomos descubrió en las nubes ácidas de Venus un gas llamado fosfina que indica que los microbios pueden habitar en el vecino inhóspito de la Tierra, un claro indicio de la presencia de vida más allá de nuestro planeta, según un estudio publicado por Nature Astronomy.

La “presencia aparente” de fosfina fue detectada en las capas nubosas de Venus y podría deberse a un fenómeno desconocido o a una forma de vida, de acuerdo a los científicos. Los investigadores señalaron que en la Tierra, la fosfina es producida por bacterias que prosperan en entornos sin oxígeno.

El equipo científico internacional detectó por primera vez la fosfina usando el telescopio James Clerk Maxwell en Hawai y lo confirmó usando el radiotelescopio Atacama Large Millimeter / submillimeter Array (ALMA) en Chile.

“Me sorprendió mucho, de hecho quedé pasmada”, dijo la astrónoma Jane Greaves de la Universidad de Cardiff en Gales, autora principal de la investigación publicada en la revista Nature Astronomy.

La existencia de vida extraterrestre durante mucho tiempo ha sido una de las cuestiones fundamentales de la ciencia. Los científicos han utilizado sondas y telescopios para buscar “biofirmas”, signos indirectos de vida, en otros planetas y lunas de nuestro sistema solar y más allá.

“Con lo que sabemos actualmente de Venus, la explicación más plausible de la fosfina, por fantástica que parezca, es la vida”, dijo la astrofísica molecular del Instituto de Tecnología de Massachusetts y coautora del estudio, Clara Sousa-Silva.

La fosfina, un átomo de fósforo con tres átomos de hidrógeno unidos, es altamente tóxica para las personas.

La fosfina es un gas tóxico que no tiene color ni olor en estado puro, y en la Tierra está asociado con entes orgánicos. La inhalación de este gas, y sobre todo la exposición prolongada al mismo, puede causar náuseas, vómitos, bronquitis, falta de aliento, convulsiones, edema pulmonar, daño del hígado, problemas de la vista y del habla e incluso la muerte.

Se conocen solo dos formas de obtener la fosfina: en el proceso industrial —el gas se produjo para su uso como agente de guerra química en la Primera Guerra Mundial—, y como parte de algún tipo de función poco conocida en animales y microbios. Algunos científicos lo consideran un producto de desecho, mientras que otros no.

Los productos de fosfina, utilizada hoy en día en las industrias de los plásticos y semiconductores y también como insecticida en granos almacenados y para fabricar retardantes de llamas, huelen a ajo o a pescado podrido.

La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de EE.UU. indica que la fosfina puede inflamarse y explotar a temperatura ambiente, y en pequeñas cantidades puede surgir de forma natural a partir de la degradación de materia orgánica.

Se observó fosfina en 20 partes por mil millones en la atmósfera de Venus, una concentración mínima. Greaves dijo que los investigadores examinaron posibles fuentes no biológicas como vulcanismo, meteoritos, rayos y varios tipos de reacciones químicas, pero ninguna parecía viable.

Como en la Tierra la fosfina puede ser producto de microorganismos anaerobios, en 2019 la propusieron para considerar como una biofirma para buscar la vida en exoplanetas. El gas cumple con la mayoría de los criterios para ser catalogado de esta manera, pero su detección es bastante difícil.

La atmósfera de Venus contiene muchos compuestos de azufre y prácticamente carece de vapor de agua y oxígeno, lo que la convierte en un lugar extremadamente inadecuado para la aparición de formas de vida proteínicas, pero existen teorías que aceptan la posibilidad de que algunos microorganismos podrían adaptarse a las condiciones tan extremas y vivir en las capas altas de la atmósfera del planeta gracias a complejas reacciones químicas.

Las biofirmas —y la presencia de la fosfina sigue siendo un potencial marcador biológico— pueden ayudar a confirmar o refutar esta hipótesis. En el caso de Venus, los propios investigadores que formaron parte del estudio subrayaron que la detección de este gas no puede considerarse como una evidencia sólida de la presencia de vida microbiana, y únicamente apunta a procesos geológicos o químicos potencialmente desconocidos para la comunidad científica.

El investigador español Ignasi Ribas, del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC) y del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC (principal centro de investigción en España), señaló a la agencia EFE que conocemos muy poco de la química de la atmósfera en Venus, que no se parece en nada a la de la Tierra.

Que la presencia de fosfano en nuestro planeta se asocie a la vida, no tiene por qué ser igual allí, comenta.

“No es descartable esa posibilidad” y si se comprueba “será fantástico”, pero “todavía hay descartar muchísimos escenarios, pues puede haber algún tipo de reacción química desconocida que se produzca bajo ciertas condiciones”, por lo que hay que “asegurarse de que no haya otros mecanismos para explicar estos datos”.

El también astrofísico español Josep Maria Trigo, del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña, destaca, por su parte, que se han detectado “proporciones significativas” de fosfano.

No se trata de que sea una pequeña cantidad, que quizás se podría explicar por algún tipo de reacción catalítica, sino que se ha descubierto que la presencia de unas 20 moléculas por billón lo que aún puede considerarse una “cantidad significativa”.

AFP y EFE

14 de septiembre 2020